OPINIÓN

Liderazgo

Un líder para mí es alguien que dirige especialmente una empresa o colectivo y da sostenibilidad y eficacia al equipo de trabajo. Un líder transmite, influye, ayuda, valora siempre, tiene disposición para todo y logra resultados. Siempre tiene seguidores, no es alguien que manda y ya está, sino que hace, ejecuta, emprende y esto lleva a que el equipo funcione, avance, prospere y persiga con entusiasmo y de forma directa los objetivos de la empresa.
Un líder es responsable, asume responsabilidades y arriesga, busca soluciones a las dificultades y problemas que surgen.

En mi experiencia de estos 23 años en el mundo laboral siempre he estado al frente y he dirigido equipos humanos. La experiencia siempre ha sido buena y cuando me he encontrado con algún foco de infección he intentado subsanarlo lo antes posible. El éxito de un líder es ser una persona amable, comprometida, cariñosa y sonriente, pero a la vez disciplinada y coherente, y siempre dando ejemplo. Se exige así mismo y, por consiguiente, es exigente con el resto. Para mí el éxito de un gran líder es lograr que su equipo vibre y se manifieste y, por supuesto, ejecute como él. Transmisión absoluta de entusiasmo.

Lo bonito y gratificante de un buen liderazgo es que se cometen errores y, a veces, uno cae, pero se levanta rápido y veloz y asume y afronta las equivocaciones. Está claro que el que no hace nada, ni asume nada, no se equivoca nada. Siempre hay tiempo de rectificar y darle una forma diferente a lo planteado anteriormente y que ha sido un error. Mi corta experiencia me ha enseñado a ser una persona equilibrada en el trato con los demás. Ni mucho ni poco. Cuando se tienen unos principios y valores bien asentados se corren menos peligros y se mete mucho menos la pata porque uno sabe muy bien cuál es su lugar y donde está y como deben hacerse las cosas. Si tuviese que volver a empezar jamás entrarían en mi equipo personas a las que les das trabajo por recomendación de otras con las que hay un trato directo o amistad, o personas que uno contrata por pena, lástima o porque no sabe decir que no. Si volviese a empezar tendría claro y bien establecido el NO. Un no a tiempo evita muchas catástrofes posteriores y muchos problemas. Cuando se tiene muy claro el lugar que cada uno ocupa lo demás ya no es un problema.

Sin duda, la felicidad es el mejor estado para producir. El mejor estado para avanzar, para manifestar, para lograr. Levantarse cada día con la mentalidad de comerse el mundo, de sonreír ante las vicisitudes y de transmitir fuerza y energía es lo mejor del mundo. No concibo lo contrario. No quiero restar ni que me resten. Sólo sumar y multiplicar y con una sonrisa todo se lleva mejor. Para mí la felicidad dentro de mi empresa es tener una paz absoluta, remar todos en la misma dirección, respetarse siempre y adaptarse a las diferentes circunstancias que surgen en cada momento; ambiente de solidaridad, ayuda y comprensión; proyectar al exterior que hay un equipo unido; darle un abrazo de oso a nuestros clientes y que se sientan totalmente protegidos y atendidos.

Es, sin duda, absolutamente importante y determinante.

Seguiremos ahondando en su importancia y en la necesidad de tenerlo presente.

ANA DE LA PEÑA FERNÁNDEZ-GARNELO
Directora Global Rull y Asociados Aseosres Globales de Empresa